“LA LAGARTIJA Y EL CIERVO”
Dos lagartijas tomaban el sol, encima de un alto muro. Una de ellas dormitaba, amodorrada por el calor. La otra estaba intentando atrapar con su larga lengua los mosquitos que danzaban cerca de ella, cuando vio a un ciervo que salía del bosque cercano. La lagartija se olvidó del banquete que los mosquitos le ofrecían y se puso a admirar al ciervo, pues le llamaba la atención su porte regio y su imponente cornamenta.
Contemplando al hermoso animal la lagartija se sintió descontenta de su suerte y comenzó a quejarse.
- ¡Qué destino tan terrible el de nosotras las lagartijas! - le dijo a su amiga -. Vivimos, es verdad; pero este vivir no es más que un vegetar. Nadie se fija en nosotras; a nadie llamamos la atención. ¿Por qué no habré nacido ciervo?
Pero la lagartija interrumpió bruscamente su discurso al ver que una feroz jauría salía del bosque y atacaba al ciervo. Éste se lanzó a la fuga, pero uno de los perros consiguió saltar a su cuello; cayó al suelo el ciervo, y los perros lo mataron.
Entonces, la lagartija que había estado dormitando le dijo a la otra:
- ¿Aún te cambiarías por ese ciervo? Todo el que sobresale en algo tiene muchos enemigos. Yo creo que vivir modestamente, ignorado del mundo, tiene también sus ventajas.
Y así diciendo, la lagartija volvió a cerrar los ojos, y siguió dormitando al cálido sol del mediodía.
La lagartija que primero había hablado se quedó pensativa y callada. Se tragó una mosca que se puso a su alcance y, de pronto, se sintió muy contenta con su suerte, ya que podía reposar tranquila, en lo alto de un muro, dándose ricos banquetes de mosquitos y de moscas, sin tener enemigos ni a nadie que la envidiara.
Dos lagartijas tomaban el sol, encima de un alto muro. Una de ellas dormitaba, amodorrada por el calor. La otra estaba intentando atrapar con su larga lengua los mosquitos que danzaban cerca de ella, cuando vio a un ciervo que salía del bosque cercano. La lagartija se olvidó del banquete que los mosquitos le ofrecían y se puso a admirar al ciervo, pues le llamaba la atención su porte regio y su imponente cornamenta.
Contemplando al hermoso animal la lagartija se sintió descontenta de su suerte y comenzó a quejarse.
- ¡Qué destino tan terrible el de nosotras las lagartijas! - le dijo a su amiga -. Vivimos, es verdad; pero este vivir no es más que un vegetar. Nadie se fija en nosotras; a nadie llamamos la atención. ¿Por qué no habré nacido ciervo?
Pero la lagartija interrumpió bruscamente su discurso al ver que una feroz jauría salía del bosque y atacaba al ciervo. Éste se lanzó a la fuga, pero uno de los perros consiguió saltar a su cuello; cayó al suelo el ciervo, y los perros lo mataron.
Entonces, la lagartija que había estado dormitando le dijo a la otra:
- ¿Aún te cambiarías por ese ciervo? Todo el que sobresale en algo tiene muchos enemigos. Yo creo que vivir modestamente, ignorado del mundo, tiene también sus ventajas.
Y así diciendo, la lagartija volvió a cerrar los ojos, y siguió dormitando al cálido sol del mediodía.
La lagartija que primero había hablado se quedó pensativa y callada. Se tragó una mosca que se puso a su alcance y, de pronto, se sintió muy contenta con su suerte, ya que podía reposar tranquila, en lo alto de un muro, dándose ricos banquetes de mosquitos y de moscas, sin tener enemigos ni a nadie que la envidiara.
·
Una vez finalizada la lectura se realizara una socialización de la fábula, en donde cada estudiante dará su punto
de vista a cerca de la historia, los personajes, el cómo actuaron en las
diferentes situaciones y como actuarían ellos, estando inmersos en alguna
situación similar.
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Se realizara
actividad con preguntas tipo pruebas SABER.
Lee con atención
y elige en cada pregunta la respuesta
correcta
1.- ¿Qué tipo de texto es “La lagartija y el ciervo”?
A) Noticia.
B) Poesía.
C) Fábula.
D) Leyenda.
2.- ¿Quién protagoniza el texto que acabas de leer?
A) Un ciervo.
B) Los mosquitos.
C) Los perros.
D) Las lagartijas.
3.- La lagartija deseaba ser como un ciervo porque:
A) ya no quería tomar más sol.
B) quería destacar sobre los demás.
C) quería ser veloz.
D) deseaba vivir en el bosque
4.- De acuerdo al texto, podemos decir que una cornamenta es un:
A) conjunto de cuernos del ciervo.
B) conjunto de perros atacando.
C) tipo de mosquitos del campo.
D) clase de lagartijas africanas.
·
5.- Según lo que leíste, ¿cuál es el orden correcto
de los hechos?
1. La lagartija desea ser un ciervo.
2. La lagartija reflexiona y se contenta con su vida.
3. Las lagartijas toman sol en un alto muro.
4. El ciervo es atacado por la jauría de perros
6.- ¿Qué sentimientos expresaba una de las lagartijas por los ciervos?
A) Miedo.
B) Envidia.
C) Rabia.
D) Admiración.
7.- ¿Qué pretende enseñarnos este texto? (moraleja)
A) Debemos aspirar a ser mejores de lo que somos.
B) El trabajo en equipo nos garantiza el éxito en la vida.
C) Tenemos que valorar lo que somos y lo que tenemos.
D) La envidia es dañina, entristece a nuestro corazón.
8.- En la oración “Una de ellas dormitaba, amodorrada por el calor”, la palabra subrayada puede ser cambiada, sin perder su sentido por:
A) entumecida.
B) satisfecha.
C) convencida.
D) aturdida.
1. La lagartija desea ser un ciervo.
2. La lagartija reflexiona y se contenta con su vida.
3. Las lagartijas toman sol en un alto muro.
4. El ciervo es atacado por la jauría de perros
6.- ¿Qué sentimientos expresaba una de las lagartijas por los ciervos?
A) Miedo.
B) Envidia.
C) Rabia.
D) Admiración.
7.- ¿Qué pretende enseñarnos este texto? (moraleja)
A) Debemos aspirar a ser mejores de lo que somos.
B) El trabajo en equipo nos garantiza el éxito en la vida.
C) Tenemos que valorar lo que somos y lo que tenemos.
D) La envidia es dañina, entristece a nuestro corazón.
8.- En la oración “Una de ellas dormitaba, amodorrada por el calor”, la palabra subrayada puede ser cambiada, sin perder su sentido por:
A) entumecida.
B) satisfecha.
C) convencida.
D) aturdida.
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con el objetivo de evaluar la
producción de texto se inventara una fabula con alguno de los siguientes
títulos:
A) “El zapato que quería ser paraguas”
B) “El caracol que quería ser liebre”
C) “El gusano que quería ser pájaro”
D) “La pulga que quería ser caballo”
La hormiga Teresina cansada de su peculiar modo de vida, un buen día se dijo a si misma: “¡basta ya! ¡Hasta aquí hemos llegado!” enérgica y decidida a terminar con sus penurias de súbdita.
Apenas ver la luz, o lo que es lo mismo, nada más nacer y sin mediar ni la más elemental noción de aprendizaje, movida solo por un instinto autómata, se puso a trabajar como el resto de sus numerosas hermanas, afanándose sin tregua, en recoger todo aquello que encontraba a su paso y se pudiera comer, para llenar, más aún, la ya atiborrar y nutrida despensa. En ocasiones acarreaba algún alimento diez veces superior a su peso, sudorosa y exhausta, casi sin aliento llegaba al almacén, pero lejos de finalizar con esto su dura jornada, estaba obligada a continuar con la tediosa tarea de sopesar el valor de la mercancía y colocarla en el lugar correspondiente. No todos los miembros del clan podían acceder a las exquisiteces reservadas para la reina y las altas jerarquías, las obreras, las que trabajaban, ¡pobres! tenían que conformarse con los alimentos de peor calidad, algo que unánimemente acataban sin rechistar.
Entre fardo y fardo, la pequeña pero ágil cabecita de Teresina, no dejaba de dar vueltas a un arriesgado plan que venía forjando desde noches atrás, con el único fin de dejar para siempre su monótona y rutinaria comunidad y vivir su propia vida a voluntad, a capricho, como cada hijo de vecino, -pensaba ella.
Fascinada y excitada con la idea de ver mundo y dirigir su propio destino, una mañana al comenzar la jornada, mientras todas las obreras se dirigían a sus quehaceres diarios, convencida de que nadie la echaría de menos y un poco entristecida por ello, siempre claro, que fuera cuidadosa en la huida, se lanzó a la aventura.
Cautelosamente se fue separando del grupo: primero muy despacio y después a toda velocidad hasta llegar a la carretera, tenía que cruzarla si quería alejarse lo suficiente y sin pararse a reflexionar más, se precipitó sobre el asfalto, pero apenas recorrido un escaso trecho el terror la petrificó, el pavimento no quemaba, abrasaba tanto, que a punto estuvo de achicharrarse viva, pero lo peor no tardó en llegar: enormes rápidos y estrepitosos vehículos pasaban sin tregua de allá para a acá y de acá para allá, y en medio de aquel desmedido caos que la tenía completamente ensordecida y paralizaba, aún podía oír dentro de su diminuto pecho, el galopar de su corazón, tic, tac, tic, tac… amenazando con lanzarla en volandas. “Pero es que nadie me ve, no se dan cuenta de que me pueden aplastar” –gritó desesperada.
Ja, ja, ja… ¡Que ilusa! ¿Quién va a reparar en una insignificante hormiga? -le respondió una voz desconocida- corre y ven a refugiarte en esta abertura, aunque pequeña hay sitio para las dos.
Aprovechando un pequeño respiro en el tráfico, retrocedió Teresina hasta el lugar de donde procedía la generosa invitación y casi milagrosamente, llegó a la grieta sana y salva a pesar de que la distancia se podía medir en centímetros.
¡Gracias!, me has salvado la vida, ¿quién eres? -Pregunto atropelladamente Teresina tratando de recuperar el aliento.
Mi nombre es Kasta, pero soy más conocida por la Vampi, por mi afición a las excursiones nocturnas, aunque nunca he pasado un día completo fuera de casa. Hoy, como ves me he lucido, osando salir de día, de las nefastas consecuencias puedes dar fe tú misma.
Así continuaron hablando durante muchas horas que se les hicieron eternas dadas las especiales circunstancias de riesgo, incomodidad, hambre y sobre todo el calor y la sed que les producía. No obstante, la charla fue muy provechosa para la ingenua prófuga, la Vampi le puso al corriente de muchas e interesantes cosas mundanas, nunca antes había intercambiado opiniones con sus hermanas, ocupadas siempre en trabajar. Con la oscuridad, el tráfico fue decayendo paulatinamente hasta que según los cálculos de la experimentada Kasta ya se podía abandonar el refugio y volver al hogar.
Teresina decepcionada pero resignada se despidió de su amiga afectuosamente, no sin antes quedar para volver a verse y compartir correrías. Esta última decisión levantó el animó de la joven hormiga.
Cabizbaja y meditabunda, Teresina volvió al hormiguero incorporándose de inmediato a las tareas diarias, sin dejar de pensar con cierta rebeldía: “¡Que triste! Hasta aquí mi aventura, no entiendo nada, o el mundo no es tan grande como aparenta o está muy mal diseñado cuando un ser tan diminuto, inofensivo y un poco inconformista (por qué no decirlo) como yo, no puede salir de su reducido círculo sin correr el riesgo de morir en el intento”.
FIN
A) “El zapato que quería ser paraguas”
B) “El caracol que quería ser liebre”
C) “El gusano que quería ser pájaro”
D) “La pulga que quería ser caballo”
La hormiga Teresina cansada de su peculiar modo de vida, un buen día se dijo a si misma: “¡basta ya! ¡Hasta aquí hemos llegado!” enérgica y decidida a terminar con sus penurias de súbdita.
Apenas ver la luz, o lo que es lo mismo, nada más nacer y sin mediar ni la más elemental noción de aprendizaje, movida solo por un instinto autómata, se puso a trabajar como el resto de sus numerosas hermanas, afanándose sin tregua, en recoger todo aquello que encontraba a su paso y se pudiera comer, para llenar, más aún, la ya atiborrar y nutrida despensa. En ocasiones acarreaba algún alimento diez veces superior a su peso, sudorosa y exhausta, casi sin aliento llegaba al almacén, pero lejos de finalizar con esto su dura jornada, estaba obligada a continuar con la tediosa tarea de sopesar el valor de la mercancía y colocarla en el lugar correspondiente. No todos los miembros del clan podían acceder a las exquisiteces reservadas para la reina y las altas jerarquías, las obreras, las que trabajaban, ¡pobres! tenían que conformarse con los alimentos de peor calidad, algo que unánimemente acataban sin rechistar.
Entre fardo y fardo, la pequeña pero ágil cabecita de Teresina, no dejaba de dar vueltas a un arriesgado plan que venía forjando desde noches atrás, con el único fin de dejar para siempre su monótona y rutinaria comunidad y vivir su propia vida a voluntad, a capricho, como cada hijo de vecino, -pensaba ella.
Fascinada y excitada con la idea de ver mundo y dirigir su propio destino, una mañana al comenzar la jornada, mientras todas las obreras se dirigían a sus quehaceres diarios, convencida de que nadie la echaría de menos y un poco entristecida por ello, siempre claro, que fuera cuidadosa en la huida, se lanzó a la aventura.
Cautelosamente se fue separando del grupo: primero muy despacio y después a toda velocidad hasta llegar a la carretera, tenía que cruzarla si quería alejarse lo suficiente y sin pararse a reflexionar más, se precipitó sobre el asfalto, pero apenas recorrido un escaso trecho el terror la petrificó, el pavimento no quemaba, abrasaba tanto, que a punto estuvo de achicharrarse viva, pero lo peor no tardó en llegar: enormes rápidos y estrepitosos vehículos pasaban sin tregua de allá para a acá y de acá para allá, y en medio de aquel desmedido caos que la tenía completamente ensordecida y paralizaba, aún podía oír dentro de su diminuto pecho, el galopar de su corazón, tic, tac, tic, tac… amenazando con lanzarla en volandas. “Pero es que nadie me ve, no se dan cuenta de que me pueden aplastar” –gritó desesperada.
Ja, ja, ja… ¡Que ilusa! ¿Quién va a reparar en una insignificante hormiga? -le respondió una voz desconocida- corre y ven a refugiarte en esta abertura, aunque pequeña hay sitio para las dos.
Aprovechando un pequeño respiro en el tráfico, retrocedió Teresina hasta el lugar de donde procedía la generosa invitación y casi milagrosamente, llegó a la grieta sana y salva a pesar de que la distancia se podía medir en centímetros.
¡Gracias!, me has salvado la vida, ¿quién eres? -Pregunto atropelladamente Teresina tratando de recuperar el aliento.
Mi nombre es Kasta, pero soy más conocida por la Vampi, por mi afición a las excursiones nocturnas, aunque nunca he pasado un día completo fuera de casa. Hoy, como ves me he lucido, osando salir de día, de las nefastas consecuencias puedes dar fe tú misma.
Así continuaron hablando durante muchas horas que se les hicieron eternas dadas las especiales circunstancias de riesgo, incomodidad, hambre y sobre todo el calor y la sed que les producía. No obstante, la charla fue muy provechosa para la ingenua prófuga, la Vampi le puso al corriente de muchas e interesantes cosas mundanas, nunca antes había intercambiado opiniones con sus hermanas, ocupadas siempre en trabajar. Con la oscuridad, el tráfico fue decayendo paulatinamente hasta que según los cálculos de la experimentada Kasta ya se podía abandonar el refugio y volver al hogar.
Teresina decepcionada pero resignada se despidió de su amiga afectuosamente, no sin antes quedar para volver a verse y compartir correrías. Esta última decisión levantó el animó de la joven hormiga.
Cabizbaja y meditabunda, Teresina volvió al hormiguero incorporándose de inmediato a las tareas diarias, sin dejar de pensar con cierta rebeldía: “¡Que triste! Hasta aquí mi aventura, no entiendo nada, o el mundo no es tan grande como aparenta o está muy mal diseñado cuando un ser tan diminuto, inofensivo y un poco inconformista (por qué no decirlo) como yo, no puede salir de su reducido círculo sin correr el riesgo de morir en el intento”.
FIN
ACTIVIDAD
Resolver el siguiente crucigrama, todas las palabras están contenidas en el cuento
"La hormiga Teresina"
http://www.britesa.com/teresina/teresina1.htm
Resolver el siguiente crucigrama, todas las palabras están contenidas en el cuento
"La hormiga Teresina"
http://www.britesa.com/teresina/teresina1.htm
ACTIVIDAD
ACTIVIDAD




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